miércoles, 12 de marzo de 2014

FRECUENCIA VIBRATORIA DE LOS ANGELES




"Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra". El Kybalión.
 
El tercer Principio Hermético, nos habla de la vibración explicando como todo lo existente en el mundo, en el universo y en todas las dimensiones vibra. Todo ser u objeto vibra. Mientras más sutil es el ser, vibra a más alta velocidad, mientras más denso, vibrará más lento.
 
El ser humano, tiene una vibración lenta, mientras que un Ángel es de frecuencia vibratoria muy alta, para ejemplificar más este fenómeno de la vibración, nos podemos centrar en las hélices de un avión, que mientras más rápido giren, a nuestros ojos puede parecer estáticas o incluso, podemos no detectar su presencia de manera inmediata, en cambio, cuando dichas hélices giran lento, fácilmente podemos notar tanto su presencia como la secuencia de su movimiento. El espíritu tiene una vibración de una intensidad infinita, a tal grado que se puede considerar como si estuviera en reposo. De la misma manera, el cuerpo físico, que es de materia densísima, tiene una vibración tan débil que parece también estar en reposo. Por eso se dice que los extremos se tocan.
 
Helena P. Blavantsky lo define de esta manera "El Espíritu es materia en su más elevado estado de sutilidad y la materia es espíritu en su expresión más densa."
 
Los Ángeles son seres cuya frecuencia es muy alta, es decir, hacen vibrar a tal velocidad sus átomos que pasan al estado radiante, generan luz; por esto se les llaman "Seres de Luz". Los Ángeles pueden alcanzar una mayor expansión y contracción que el ser humano porque sus cuerpos son más fluidos.
 
En ésta Era de Ángeles, es muy común oír hablar de contactos angelicales y mucha gente que dice haber visto uno (o muchos), quiero decirte que no hay nada más difícil que ver un Ángel, precisamente por su frecuencia vibratoria que esta en contraposición de la del ser humano.

Ver un Ángel es privilegio de pocos... muy pocos. Para que un ser humano sea capaz de percibir la presencia física de un Ángel hace falta que esta persona haya cambiado ya su frecuencia vibratoria mediante el cambio de conciencia.

Nosotros no podemos aspirar a que Dios o los Ángeles vengan a nosotros, somos nosotros los que nos tenemos que elevar hacia ellos.






 

martes, 11 de marzo de 2014

¿PORQUÉ Y PARA QUÉ REZAMOS?




El puro conocimiento intelectual no cambia la vida de las personas, sino que para lograr ser mejor, para superar ciertas tendencias ancladas en el carácter, para alcanzar la plena realización como ser humano, es necesario sentir con plenitud el Amor.

El Amor es la palabra clave de la doctrina crística. El Maestro dijo que era el único camino que llevaba al Padre. Si queremos llegar al Padre, lo cual no significa otra cosa que alcanzar el conocimiento de la organización cósmica, es preciso recorrer el camino del Amor, y éste no se concibe sin gestos y sin palabras. El Amor es un desbordamiento de uno mismo, una entrega sublime al otro.

El enamorado necesita comunicarle a su amada lo que siente y lo hace con gestos grandilocuentes que traducen aquello que las palabras, por sí solas, no sabrían expresar. Por ello la religión del Cristo ha sido una religión de ritos y plegarias.

La plegaria es como el canto de amor del poeta a su amada y los ritos son los gestos que el enamorado de la trascendencia ofrece a esa divinidad interna que se esconde de su mirada. Para entrar en comunicación con el Eterno, con nuestro Ego Superior, y para lograr que su gracia nos alcance con el fin de transmutar nuestra personalidad y ser una piedra angular de su Obra, es preciso estar dispuesto a rezar.

La mayoría de plegarias que suelen mandarse a la divinidad son como postales que carecen de señas o cuyas señas son incompletas y dirigidas a entidades espirituales que no disponen de los poderes suficientes o adecuados para satisfacer las peticiones que se formulan. Por ello era necesario personalizar estas peticiones, dirigirlas a las entidades, a Dios Padre, a Jesucristo, a la Virgen, a los santos, a los ángeles, que corresponden a cada una de ellas.



AL ANGEL DE LA GUARDA PARA PEDIR AYUDA Y PROTECCIÓN

 
 
 
 
 
Cúbreme con tus alas, ángel mío.

Cuídame en esta vida que es muy corta,
aunque muy trabajosa su carrera.

Y en ella necesito de tu ayuda
para salir airoso en la tarea.

Y, cuando Dios venga a juzgarme,
en la última tarde de mi historia,
recíbeme entre tus brazos muy alegre,
porque quiero vivir contigo eternamente.
 
 
 

INVOCACIÓN A LOS 9 COROS CELESTIALES PARA PEDIR DONES Y AYUDA



 

 
En nombre del Creador del Universo
Y el Coro Angelical, de Espíritus Excelsos:

Brillantes SERAFINES, de fuego y rubí
Rodead mi persona, traed amor a mí.

Poderosos QUERUBINES, que brillan como el sol,
Alejad de mi el odio, la pena y el dolor.

TRONOS, sed firmes, sed estables
con alas de cristal,
Y estable mantenedme, en tierra o en el mar.

Yo invoco a los DOMINIOS,
en justa invocación
Que sea yo siempre justa en toda decisión.

Y pido a los PODERES su luz y protección
Salvadme del peligro, del mal y la traición.

VIRTUDES milagrosas, flotad cerca de mi
Que la virtud me guíe, venid, venid aquí.

Las PRINCIPALIDADES,
traed la paz al mundo
Que sea bendecido, en éxtasis profundo.

ARCÁNGELES gloriosos,
guiadme en el camino,
Que hacer la caridad, sea siempre mi destino.

Oh ÁNGELES divinos, que servís al Creador
Que así también yo sirva,
en luz, en paz y amor.
 
 
Amén.
 
 
 

AL ÁNGEL COMPAÑERO DE MI VIDA, ORACIÓN PARA PROTECCIÓN

 
 
 
Ángel, lucero del alba,
compañero de mi vida,
fuerte, hermoso, transparente.

 
Compañero de mis días y mis noches,
compañero.
 
En lo bueno y en lo malo,
en lo grato y en lo adverso,
siento siempre la firmeza de tu mano,
sujetando, dirigiendo.
¿Por qué digo que estoy solo?
¿Por qué gimo y me lamento,
si cuento con tu presencia?
 
Hasta acá llegamos juntos,
y tu mano tierna y firme,
en el preciso momento,
será como leve barca
que me subirá al Eterno.
Compañero de mi vida,
lucero de mi existencia,
angelito de mi guarda,
compañero.


 
 
 

ORACIÓN A MI ÁNGEL PURO

 
 
 
¿Quién eres tú, ángel puro?
 
Eres estrella brillante,
un amigo inseparable,
con un corazón de fuego
y un alma de amor vibrante.
 
Eres centella celeste,
destello del Dios viviente,
lucero de amor divino,
de una belleza esplendente.
 
Eres pureza y amor,
paz y alegría del alma,
con la sonrisa en los labios
y ternura en tu mirada.
 
Eres guardián y custodio,
guía de Dios, mensajero,
compañero de camino,
mi defensor permanente.
 
A ti, ángel de mi guarda,
quiero cantar con mi vida
una canción de alegría
y decirte:
 
Muchas gracias.
 
 
 

LETANÍA A LOS SANTOS ÁNGELES




Santos ángeles,
nuestros protectores, oren por nosotros.

Santos ángeles,
nuestros hermanos, oren por nosotros.
 
Santos ángeles,
nuestros consejeros, oren por nosotros.

Santos ángeles,
nuestros defensores, oren por nosotros.
 
Santos ángeles,
nuestros amigos, oren por nosotros.
 
Santos ángeles,
nuestros guías, oren por nosotros.
 
Santos ángeles,
nuestros intercesores, oren por nosotros.
 
Santos ángeles de los nueve coros angélicos,
oren por nosotros.


 
 
 
 

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